Vivienda nueva o usada

¿Vivienda nueva o de segunda mano? ¿Con cuál me quedo?

Una vez hemos tomado la decisión de comprar un piso o una casa, debemos plantearnos una segunda cuestión: ¿nuevo o de segunda mano? La respuesta a esta pregunta no siempre es fácil, ya que puede incidir de forma notable en aspectos como el precio o la ubicación de nuestra vivienda. Por eso, antes de tomar esta decisión debemos valorar factores como:

-. La ubicación

Un piso nuevo normalmente se situará en zonas de expansión urbana y, por lo tanto, alejado del centro. Aunque, precisamente por este motivo, es más fácil que se sitúe cerca de equipamientos como parques, polideportivos o centros comerciales, además de permitir un acceso más fácil a las vías de comunicación como autopistas o carreteras. En cambio, los pisos de segunda mano suelen ubicarse en las zonas más céntricas o en los barrios aledaños a éstas. Su principal ventaja es, pues, disponer de todos los servicios urbanos.

-. El tamaño

Es otro de los factores clave. Los pisos de nueva construcción suelen ser más pequeños y tener el espacio más aprovechado. Así, es más frecuente encontrar distribuciones como cocina office o comedor-salón en los inmuebles nuevos. Por el contrario, las fincas antiguas suelen contar con más espacio por estancia y tener un mayor número de habitaciones, así como cocina independiente.

-. El estado general

Normalmente los pisos antiguos son más económicos pero requieren un presupuesto extra para obras y reformas. El Ministerio de Fomento ofrece ayudas a la rehabilitación, tanto para ampliar el espacio (hasta un máximo de 120 m2 útiles) como para mejorar la habitabilidad de la vivienda. Éstas ayudas se pueden solicitar siempre y cuando los ingresos familiares no superen en más de tres veces el salario mínimo y se sitúan entre los 1.200 y les 3.000 euros aproximadamente. También existe una línea de ayudas para la rehabilitación de edificios (para inmuebles construidos y terminados antes del año 1981).

-. Las instalaciones

Los pisos nuevos suelen disponer de instalaciones más modernas y servicios como piscina, trastero o plazas de garaje. En cambio, no es tan frecuente encontrar estas prestaciones en los inmuebles antiguos. Además, a la hora de adquirir un piso de segunda mano, es conveniente revisar el estado de la finca, de la vivienda y de las instalaciones (como luz, agua y gas) para evitar sorpresas posteriores.

-. El precio

Según datos de Nuroa.es, un piso en el distrito de Les Corts (Barcelona) de 90 m2 (3 dormitorios y 2 baños) cuesta 120.000 euros más si es nuevo que un piso de segunda mano con las mismas características en la misma zona. Aún así, debemos tener en cuenta que, aunque los pisos de segunda mano sean más baratos, si se trata de inmuebles en zonas muy céntricas o exclusivas, su coste puede equipararse o superar al de los nuevos.

-. Los Impuestos

La fiscalidad es otro de los puntos que debemos valorar, ya que los pisos nuevos y los de segunda mano tributan de forma diferente. Así, una vivienda nueva estará sujeta al Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) que será del 10% del valor escriturado (las viviendas de protección oficial de régimen especial y de promoción pública soportan el 4%), mientras que las casas de segunda mano las graba el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITA), que puede variar entre un 6 y un 8% en función de la Comunidad Autónoma y del tamaño de la vivienda.