comprar en pareja

Comprar una vivienda en pareja ¿Qué hay que saber antes de firmar?

Cuando decidimos irnos a vivir en pareja una de las opciones más habituales es comprar conjuntamente la vivienda. Sin embargo, esta decisión comporta una serie de dudas (participación en las escrituras, porcentajes que aporta cada miembro, qué hacer si la pareja se rompe…) que es mejor resolver en el momento para evitar problemas en caso de una hipotética ruptura sentimental. Éstos son algunos de los puntos a tener en cuenta:

– Concretar el porcentaje de cada uno

Cuando se acude a la notaría a firmar la compraventa, hay que tener en cuenta que, si no se le advierte de lo contrario, el notario adjudicará en las escrituras a cada propietario el 50% del bien adquirido (en este caso, un piso o una casa). Por eso, si uno de los dos ha pagado una mayor cantidad que el otro o gana más dinero y va a sufragar una parte mayor de la cuota de la hipoteca, debe especificarlo en este momento. De esta manera, se podrá hacer constar la participación de cada uno de los co-propietarios, algo que puede evitarnos muchos problemas en caso de ruptura.

-. Ambos serán responsables del 100% de la hipoteca

No obstante, el hecho de que uno de conyugues o miembros de la pareja tenga una cuota menor de la vivienda, no supone que también la tenga en la hipoteca (sí es que se ha pedido financiación para comprar la vivienda). Sea cuál sea su participación, será responsable de devolver el 100% del capital prestado. Lo mismo pasa con los avalistas, que, en muchas ocasiones, suelen ser los padres.

-. Ayuda de los padres: mejor comprando una parte

Otra situación habitual, es que los padres ayuden a sus hijos con un aval hipotecario. Sin embargo, ésta puede no ser la mejor opción, ya que puede implicar responsabilizarse de la hipoteca si los titulares no pueden hacerse cargo. Por eso, una opción más aconsejable y más segura para los familiares es que los padres compren una parte de la vivienda (su participación puede reflejarse también en las escrituras). De esta manera, puede recuperarse el dinero en caso de venta y no se deberán responsabilizar de la deuda con el banco.

-. En caso de ruptura, uno de los dos puede abonar su parte al otro

En caso de ruptura, la opción más común es que ambas partes pacten un precio y uno de ellos abone al otro su parte a cambio de quedarse con la casa. Si no hay acuerdo en el precio, habrá que recurrir a una tasación e, incluso, a vender el piso mediante subasta. Sin embargo, el tema puede complicarse si la pareja ha tenido hijos. En este caso, el miembro que tenga la custodia (generalmente es la madre) puede residir en el inmueble hasta que los hijos cumplan los 18 años, independientemente de la propiedad del mismo.

-. Si nadie quiere quedarse con el piso

Otra posibilidad es que, en caso de ruptura sentimental, ninguno de los dos miembros de la pareja quiera quedarse con la vivienda o, dada su situación económica, no puedan hacer frente a la hipoteca en solitario. Si se da esta situación, lo más normal es poner el piso a la venta y, con lo que se obtenga, cancelar la hipoteca. Si una vez pagada la deuda con el banco ha sobrado dinero, éste se repartirá en función del porcentaje que cada uno tenga de la propiedad.