Derechos del Inquilino

Contrato de alquiler: ¿cuáles son los derechos del inquilino?

Cuando se alquila un piso o una casa, especialmente si se hace por primera vez, es normal que surjan dudas y que, como inquilinos, nos preguntemos cuáles son nuestros derechos. La ley prevé varias medidas para garantizar un mercado de alquiler flexible y unas condiciones justas, tanto para los propietarios como para los arrendatarios. Éstos son algunos de los derechos de los inquilinos:

-. Negociar el precio, el pago o no de determinados servicios y la duración del contrato: antes de la firma del contrato, el arrendador y el arrendatario pueden pactar las condiciones del mismo. En este momento, es cuando se debe decidir no sólo el precio y la duración del contrato, sino también quién pagará cada servicio (podríamos enlazar al artículo de distribución de gastos) y si la mensualidad se revisará anualmente (hay que tener en cuenta que no se actualiza en base al IPC; por lo que cualquier aumento anual hay que pactarlo en este momento).

-. Exigir que la vivienda reúna unas condiciones de habitabilidad: así lo dice específicamente la ley. Si la vivienda no las reúne, se puede exigir al arrendador que realice las obras necesarias para que así sea.

-. Anular el contrato a partir de los seis meses: una vez hay pasado medio año desde la firma del contrato, el inquilino puede anularlo cuando quiera avisando al dueño con 30 días de antelación como mínimo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que algunos contratos estipulan una indemnización para estos casos que el inquilino tiene que pagar al propietario (una mensualidad por cada año de contrato que quede por cumplir).

-. Tener por escrito un justificante de tu pago mensual: como inquilino tienes derecho a exigirle a tu casero un justificante que acredite que pagas mensualmente la cuota de alquiler. Puedes pedirle un recibo, aunque si pagas mediante transferencia bancaria, un extracto bancario serviría también como prueba.

-. Derecho de adquisición preferente: en caso de que se pusiera a la venta la vivienda donde vive, el arrendatario tiene derecho de adquisición preferente. Es decir, el propietario está obligado a comunicarle la venta y las condiciones en las que se realiza (precio, etc.). Después, el inquilino tiene un plazo de treinta días para ejercer su derecho de tanteo, de modo que si ofrece las mismas condiciones que otro interesado, tiene preferencia sobre éste. Además, si el propietario no le comunica la venta o ésta no se realiza según las condiciones que se le notificaron, el inquilino tiene un plazo de 30 días después de la venta para ejercer su derecho de retracto.

-. Obras en caso de minusvalía: si el arrendatario o alguno de sus familiares que vive en la casa sufre una minusvalía (o tiene más de 70 años), el inquilino tiene derecho a realizar obras para adaptar la vivienda a sus necesidades. Sin embargo, deberá comunicarlo por escrito al propietario y éste puede exigir que, una vez el inquilino deje el piso, se restituya la vivienda en su estado original.

-. Sustituir o rebajar la cuota de alquiler a cambio de realizar mejoras: el artículo 17 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) establece que propietario e inquilino pueden pactar una reducción de la cuota de alquiler o la sustitución de ésta durante un tiempo determinado a cambio de que el arrendatario realice obras de mejora en la vivienda. Las obras deben notificarse al propietario por escrito y ambas partes deben pactar las condiciones de esta reducción del pago.

-. Recuperar la fianza: el inquilino tiene derecho a recuperar la fianza (equivalente a la cuota de un mes de alquiler) si no se han realizado daños en la vivienda ni existen deudas. El propietario debe encargarse de que el organismo competente se la devuelva y entregarla al inquilino en el plazo de 30 días después de la entrega de llaves (si se incumpliera este plazo, el inquilino podría reclamar intereses).

-. Ceder el alquiler: en caso de que el inquilino deje la vivienda por separación matrimonial, su ex pareja y sus hijos pueden seguir viviendo en la casa.

-. Seguir en la vivienda pese a la muerte del propietario: si el casero fallecido era propietario de pleno derecho de la vivienda, el contrato de alquiler seguirá vigente hasta que venza el plazo, sea quién sea el nuevo propietario. Si embargo, hay que tener en cuenta que si el casero era usufructuario (no propietario de pleno derecho) el contrato de alquiler se extinguirá a su muerte.

-. Seguir en la vivienda si el propietario la vende: siempre que la vivienda esté inscrita en el Registro de la Propiedad, el inquilino podrá seguir viviendo en ella hasta la extinción de su contrato en caso de que el propietario decida venderla. En supuesto que el nuevo dueño quiera usar la vivienda, el inquilino puede exigir un plazo de tres meses para buscar una nueva casa y mudarse.