La primera impresión es la que cuenta, para personas pero también para pisos. Y es que nuestro futuro hogar nos puede conquistar como si fuese una cita o convencer como en una entrevista de trabajo. Hay que saber transmitir tanto como callar ante determinadas preguntas o situaciones.
A la hora de poner en alquiler o venta un piso, hemos de intentar dejar huella desde la primera imagen, es decir, desde la galería fotográfica con la que lo publicitaremos. No basta con una sola imagen, es preferible incluir varias de los diferentes recintos para, de alguna manera, hacer un tour sin que el visitante tenga que desplazarse.
En este sentido, el orden es importante, tanto en el exterior de las fotos como en el interior. Deberemos hacerlas siempre con luz natural o con las luces encendidas, evitando en lo posible el flash. Y combinaremos las fotos para que sigan una ruta, empezando por el recibidor y acabando por el balcón, pasando por las diferentes estancias. Dentro de ellas, dejaremos lo imprescindible para transmitir calidez a la habitación pero dejando un margen para que la imaginación del visitante la acabe de rellenar con su personalidad.
Las fotografías sirven tanto para mostrar como para ocultar los detalles que no queremos que se vea, por eso es recomendable hacerlas cuanto más generales mejor. Pero, aunque una imagen vale más que mil palabras, una vez entre por la puerta, no podremos esconder nada porque el futuro inquilino o comprador podrá investigar libremente todos los rincones.
Una buena limpieza es fundamental en ese momento: limpiar cristales, asegurarse de que todas las bombillas funcionan, barrer, recoger la ropa y los platos… Lo mismo que haríamos si tuviésemos que celebrar el fin de año con toda la familia en nuestra casa.
Es momento de echar toda la carne en el asador pero no literalmente. Hay que evitar olores fuertes que contaminen el piso y alejen a las visitas. Decantarse por algún ambientador dulce, con toques florales o marinos, puede ayudar a acabar de crear esa primera impresión que necesitamos para convencerle.
Imagen: Oliver Gruener.





