Cuando los jóvenes se iban de casa ‘pronto’, la opción de compartir piso era la más económica. Se libraban del control paterno y disfrutaban de la libertad con los amigos por poco dinero. Estudiantes con sus primeros trabajos eran los más dispuestos a compartir piso pero este perfil está cambiando.
Dado que la crisis dificulta a los jóvenes tener recursos propios a la vez que niega las condiciones necesarias para pedir una hipoteca, la edad en que dejan el hogar es cada vez más tardía y compartir piso ayuda a aligerar la carga económica de la familia.
Ésta sigue siendo la solución para aquellos que no pueden afrontar el pago completo del alquiler pero quieren tener una vida independiente. Juntarse con un par de amigos para compartir piso de varias habitaciones no es ya una cuestión de edad sino lo más práctico para poder llegar a fin de mes con sueldos mínimos.
Si dividimos el precio del alquiler entre las personas que lo alquilarán, los números no engañan: es mucho más económico. Aún sumando costes variables mensuales, sigue saliendo a cuenta porque todo se reparte en partes iguales o variables en función de las condiciones de en las que se incorpore el nuevo compañero/inquilino.
Por otro lado, viendo esta opción desde el otro punto de vista, compartir piso es una forma de conseguir ingresos que contribuyan a hacer más fácil llegar a fin de mes. Alquilar esa habitación que llevaba meses llena de trastos es una solución para que, ya no solo la hipoteca, también los gastos de mantenimiento mensual sean más llevaderos.
Por ejemplo, si alguien en Madrid alquilase una habitación por 400 euros podría ver cómo su pago cada mes se reduce un 42% de unos hipotéticos 950 euros totales. O un piso de tres habitaciones en Barcelona de 95 metros cuadrados, podría costar 900 euros pero si se alquila cada habitación por 400 pasa incluso a suponer algún beneficio.
La económica es la ventaja principal pero compartir piso también tiene algún inconveniente para los que no quieren abrir su casa a desconocidos. Pero en los tiempos que corren, ése es un precio que se puede asumir si se quieren evitar males mayores.
Imagen: Nuroa.